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Cómo elegir un conferencista motivacional para tu próximo evento

¿Tienes un evento y debes elegir a un conferencista motivacional?
¡Vaya tarea!
No sólo es encontrar al conferencista motivacional; es también armar la logística.
Estás organizando todo. Tú y tu jefe platican en el Zoom de esa mañana:
—Que no me pregunte del conferencista motivacional, que no me pregunte del conferencista motivacional —te dices mentalmente.
—¿Y el conferencista motivacional? ¿Ya tienes al conferencista motivacional para nuestro evento?
—He buscado en internet varios conferencistas motivacionales, pero si son famosos, como Alex Dey o Yokoi Kenji, son muy caros, ¿cuánto presupuesto tenemos para el conferencista motivacional? ¿Podemos pagar a un conferencista motivacional de esos?
—No, no, no —te responde—, alguien no tan caro, pero bueno. Investiga a ver quién conoce a algún conferencista motivacional y listo.
—¿Alguien que conozca a un conferencista motivacional? Somos una empresa de tecnología, señor Smith.
—Pregunta… A mucha gente le gustan los conferencistas motivacionales, o síguele buscando en Internet.
—Sí, señor
—¿Y lo demás?
—Todo avanzando. Lo que no he resuelto es lo del conferencista motivacional.
—Te lo encargo. Le voy a poner una buena regañada al equipo por los números y el conferencista motivacional es fundamental para que se queden con una buena impresión del evento.
Estás en un predicamento. Quieres dar seguimiento a la lista de asistentes, a
colaborar con el equipo de tecnología, con al área de comunicación para que inviten y den seguimiento a las personas que deben asistir virtualmente. ¡Uf! Mientras, piensas en que tú nunca has visto a un conferencista motivacional. Has visto algunas cápsulas de comediantes de stand up y quizá discursos en los debates de prepa pero nada que pueda llamarse conferencista motivacional. Necesitas buscar bien en Google, pero ¿cómo buscar? ¿Motivador? ¿Conferencista?
¿Conferencista online? Decides buscar “conferencista motivacional” y obtienes…
¡654,000 resultados!
Los primeros son anuncios pagados muy obvios y no te dan mucha confianza…
Luego encuentras burós de conferencistas motivacionales y agencias de
conferencistas motivacionales. Imaginas que si alguien es parte de un buró o una agencia debe tener cierto prestigio, pero también el buró o la agencia debe llevar una comisión y eso te encarecerá la contratación del conferencista motivacional.
No. Sigues buscando “conferencista motivacional” pero nada te llama la atención.
Debes elegir un conferencista motivacional pero no muy famoso porque no podrás pagarle.
Buscas “conferencista motivacional” y das click en algunos videos…
A ver este conferencista motivacional… ay, no; qué aburrido…
A ver este otro conferencista motivacional… lee: qué poco profesional…
A ver este conferencista motivacional… engreído…
A ver este otro conferencista motivacional… lento…
A ver este otro conferencista motivacional… sólo se vende…
A ver este otro conferencista motivacional… vende cursos…
A ver este otro conferencista motivacional… vende coaching…
A ver este otro conferencista motivacional… vende certificaciones…
A ver este otro conferencista motivacional… es un multinivel…
A ver este otro conferencista motivacional… no muy entretenido…
A ver este otro conferencista motivacional… es un jovencito; debe estar en la prepa…
A ver este otro conferencista motivacional… es un comediante y no es lo que te pidieron…
A ver este otro conferencista motivacional… es un especialista en política…
A ver este otro conferencista motivacional… se especializa en economía; no es lo que necesitas

A ver este otro conferencista motivacional… ¿Física? No, gracias.

Haces una lista y escribes las características que te gustaría que tuviera. Humor, dinamismo, carisma, entusiasmo, impacto… Sí, claro. Quieres un Jack Canfield, el autor de Caldo de Pollo para el alma, que cobra como cien mil dólares.
Sigues en la misma página en la que buscaste “conferencista motivacional” y te aparece “Conferencista dinámico”. Eso suena bien ¿alguien dinámico? Das click y ves que ese conferencista motivacional usa el humor, se ve que tiene mucha energía y te gusta bastante pero supones que es carísimo.
Abandonas la búsqueda pues es ya la hora de la comida y te sentarás con tu esposo e hijos a disfrutar de la pizza que pidió.
—Un momento—dice, mientras termina un párrafo de su libro—… ya. Alcanzas a ver el título: SER MÁS
—¿Qué tal está? —Le preguntas.
—Me está gustando. Este cuate es muy divertido. Creo que da pláticas o algo así.
—¿Pláticas? —Preguntas, interesada—. Estoy buscando a un conferencista
motivacional. Te entrega el libro y ves que el autor es el último conferencista motivacional que viste. Lees la contraportada y lo dejas a un lado para dedicarte a comer con tu familia.
Después de la comida vuelves a entrar en la página y ves que tiene un acceso a WhatsApp. No pierdes nada con escribirle. Seguro te responderá más tarde alguien de su equipo y te quitarás la curiosidad.
— “Quisiera informes” escribes.
— “Hola”, te responden de la oficina del conferencista motivacional.
— “Quisiera una cotización” escribes.
— “¿Te puedo marcar?” te contestan de la oficina del conferencista motivacional.
— “Sí, claro”.

Suena tu celular.
—Hola, ¿cómo estás? —Te dice una voz de hombre.
—Hola… — dices, un poco confundida.
—Habla Rafa Limón —te dice—, no está mi asistente pero así nos ponemos de acuerdo mejor ¿no crees?
—Este… claro —respondes nerviosa—. Estás hablando con un conferencista
motivacional que ha escrito tres libros, que tiene un doctorado y al que han visto y escuchado por miles de personas en quién sabe cuántos países. No lo esperabas.
Suena como en sus videos.
—¿En qué puedo servirte? Cuéntame —te solicita.
—Pues mi jefe me pidió que buscara a un conferencista motivacional…
—Seguro eso te desmotivó— te dice en tono humorístico.
—Algo así…—sonríes.
—No es nada fácil. Demasiadas opciones, agencias, burós. Es una lata ¿no?
—Un poco… —vuelves a sonreír. Es agradable este señor.
—Despreocúpate. Ahorita nos ponemos de acuerdo en cuanto a temario, precios y demás. Te prometo que tu jefe quedará feliz.
—Gracias, Doctor Limón.

—Rafa, por favor. Doctor Limón siempre me ha sonado a jarabe para la tos.
Contienes la risa.
—OK. Rafa — Te cuento.
En menos de quince minutos te pones de acuerdo con él, resuelven los detalles y lo mejor, tu evento, tres semanas después, resulta fantástico. Rafa Limón, el conferencista motivacional imparte un tema al que llama “Las Personalidades ACME” y la gente queda encantada.
—¿Por qué dirán que es difícil encontrar a un buen conferencista motivacional para sus eventos? Es facilísimo.

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