Conferencista

Conferencistas famosos y por qué lo fueron

Quizá en la Grecia antigua no existía el concepto de conferencista como lo conocemos hoy pero sin duda ahí nació la oratoria como la conocemos.

Personajes como Demóstenes que, según la leyenda era tartamudo, quien venció su impedimento físico metiendo pequeñas piedras en la boca y hablando hacia el mar para que su voz superara el rugir de las olas. ¿Te imaginas a un conferencista actual haciendo algo así?

Unos años después, en Roma, Cicerón estableció una fórmula de retórica, que es una gran guía para cualquier conferencista y que casi ninguno conoce.

En aquella antigua era, pero del otro lado del mundo, un joven de origen aristócrata en la India, llegó a ser uno de los más grandes líderes espirituales de la historia, quien usaba técnicas como el Storytelling, cual conferencista actual. Sí. Estoy hablando de Buda y sus memorables enseñanzas mediante el uso de historias.

Buda Conferencista

Otro gran líder y orador, a quien, si llamo conferencista, siento los pasos de la Inquisición, fue Jesús de Nazareth. Esa manera de usar las parábolas para explicar la condición humana y sus enseñanzas espirituales no tiene comparación. Al igual que Buda, no escribió nada él mismo. Sus lecciones eran orales. Debió ser un orador espectacular.

¿Conferencistas más en el sentido actual de la palabra?

Veamos. La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define conferencista como:

Persona que diserta en público sobre algún punto doctrinal

¿Diserta? Bueno, tal palabra dominguera, de esas que usan algunos conferencistas que buscan parecer cultos, significa “explica”.

¿Doctrinal? Otra de las palabras típicas de los conferencistas académicos.

Significa “enseñanza”.

Así que un conferencista esAlguien que explica en público algo educativo”. 

Conferencista es Alguien que explica en público algo educativo

¡Esa RAE nos mete en cada lío! Pero es el lugar más reconocido para dudas sobre el idioma español y como conferencista la consulto casi a diario.

¿Te imaginas a los discípulos de algún antiguo conferencista con pancartas que dijeran “conferencista impartirá platica inolvidable”? Lo dudo… pero ¡eso eran!: Hábiles transmisores de mensajes didácticos. Conferencistas que crearon legiones de seguidores.

¿Podrías ver a los conferencistas de hoy (que sin sus presentaciones Power Point están perdidos) crear un enorme grupo de seguidores? No lo sé…

Uno de los primeros conferencistas del que se tienen grabaciones es el presidente norteamericano Abraham Lincoln.

En el famoso discurso de Gettysburg, Lincoln logró resumir su postura frente a la guerra civil usando menos de 300 palabras y fue convincente, contundente y muy trascendente. Lincoln era un conferencista con gran dominio del lenguaje y la síntesis.

Ojalá le aprendieran algo los conferencistas de hoy.

Otro gran orador o conferencista fue Sir Winston Churchill. El primer ministro de Gran Bretaña.

Nada fácil alentar a un país ser parte de una guerra y menos que contra el ejército de Hitler.

Quisiera imaginar a un conferencista actual hacer una presentación Power Point explicando dónde podían caer las bombas del ejército alemán y la destrucción que causarían.

Churchill no solo inspiró a las Fuerzas Armadas sino al pueblo inglés, del cual muchos civiles fueron a rescatar a los muchachos varados en Dunkerque a riesgo de sus propias vidas y sin preparación militar. ¡Eso es inspirar!

Si logras inspirar a alguien a actuar, amigo conferencista, habrás logrado algo importante.

Existen grabaciones de los discursos de Churchill y son muy emocionantes. Sin duda uno de los grandes conferencistas de la historia.

Sé que lo odiamos, pero es inevitable poner en la lista de conferencistas que movieron a un pueblo, al infame Hitler. Sí, ya sé. Es tabú hablar de él, pero de no haber sido un conferencista efectivo, no habría convencido a cientos de miles de alemanes a participar en las atrocidades de aquella guerra. Ojalá hubiera sido menos buen conferencista. Quizá algo de esa locura no habría ocurrido. Nunca lo sabremos pero basta con ver un minuto de algún vídeo de Adolf para sentir su convicción, su ira, su deseo de destrucción y su capacidad para el llamado a la acción. 

Pasemos a un ejemplo más benigno y quién mejor que el honorable Gandhi, conferencista por excelencia. Dio algunos de los discursos más convincentes de la historia. Un verdadero modelo de conferencista. No es lo mismo instar a las armas contra el enemigo, que a la “no violencia”. Es contraintuitivo. ¿Me tienes oprimido? ¡Te quiero hacer daño! Pero su mensaje era opuesto y lograba resultados.

¿Qué decía este magnífico líder y conferencista para convencer a millones de resistir el maltrato con tal de lograr la independencia y sin atacar? Vale la pena escucharlo, tan tranquilo e imponente a la vez.

Otros conferencistas han tratado de usar mensajes similares, con ideas irrefutables tan al estilo “Gandhi”, pero es muy difícil, ya que están pronunciados con gran determinación y llenos de cariño hacia sus escuchas.

Quizá ahora entiendes, mi estimado conferencista, por qué pongo la vara tan alta y llego a ser tan duro con los conferencistas actuales. Teniendo este tipo de ejemplos no hay pretexto para dar pláticas mediocres.

Quizá uno de los mejores ejemplos de conferencistas del siglo XX que han aprovechado los medios, en especial la televisión, sea John F Kennedy.

Kenedy Orador

Un gran ejemplo de cómo mantener una imagen profesional y que tristemente se va perdiendo. Kennedy como conferencista no tenía la fuerza de Churchill o el magnetismo de Gandhi pero trató de hacer sentir especial al espectador promedio mediante el uso de términos simples y claros en sus mensajes. Algo que muchos conferencistas actuales olvidan: quién es la audiencia. Hoy día muchos  conferencistas anhelan demostrar su gran saber mediante el uso de lenguaje complejo y pierden a los no-expertos.

Kennedy utilizó, por ejemplo, su estilo de mensaje esperanzador al mostrar a su bebé recién nacido en una famosa conferencia en la que, además de sus ideales políticos, envió el mensaje “soy uno de ustedes; confíen en mí”.

El último gran conferencista de nuestros tiempos es el Dr Martín Luther King Jr. Su discurso de 17 minutos “Tengo un sueño” es citado una y otra vez como ejemplo de un mensaje inolvidable, impactante, trascendente y pronunciado con la fuerza de los oradores clásicos. No ha vuelto a aparecer otro conferencista como él.

¿Ha habido conferencistas convincentes? 

Sin duda. Podríamos pensar en Nelson Mandela, George W. Bush, Barack Obama, Steve Jobs y Simon Sinek. Pero ninguno como los conferencistas de la lista anterior.

¿Por qué? Sería interesante analizarlo a fondo.

De entrada, la tecnología hace las cosas cómodas. Hoy un conferencista puede transmitir en shorts, playera, desde un sillón y ante una computadora o un teléfono celular. ¿Será flojera? ¿Apatía? ¿Por qué no aprender de los grandes conferencistas y transmitir un mensaje de forma poderosa, como lo hicieron Gandhi, Lincoln o Churchill?

Relacionado: ¿Qué es una conferencia o videoconferencia de calidad?

¿Tendremos que conformarnos con los conferencistas que creen que porque dominan un tema, su público no merece que se pongan de pie, se pongan un trajecito ni preparen su exposición?

Si lo hicieran, tal vez su audiencia diría ¡Qué gran conferencista! Pero lo dudo. Yo hace años que no tengo esa opinión de nadie. Mucho menos ahora que se pusieron de moda los videoconferencistas. Se detuvieron las reuniones y convenciones de fin de semana y ahora los conferencistas presentan frente a una laptop. Es cierto que los nuevos conferencistas deberían adaptarse a la tecnología, pero si ya los conferencistas TED y TEDx no eran garantía, a pesar de ser un grupo selecto, mucho menos los videoconferencistas. Verlos en un volado.

Conferencistas online
Conferencistas online

 

 

 

 

 

Es deprimente registrarse a simposios online y que los conferencistas estén echados en un sillón, con la luz de la ventana detrás y hablándole a la laptop sin siguiera ponerse de pie.

Si bien es cierto que muchos de estos presentadores no se ponen el título de conferencistas, deberían hacerlo para tomar su papel de comunicadores más en serio.

Quizá un experto que explica la cuarentena no sea un conferencista, pero debería.

Quizá un economista que explica la situación financiera no sea un conferencista, pero debería.

Quizá un gerente de ventas que trata de entusiasmar a su equipo no sea un conferencista, pero debería.

Quizá un médico que explica las normas ideales de seguridad e higiene no sea un conferencista, pero debería.

Quizá un nutriólogo que da recomendaciones sobre alimentación no sea un conferencista, pero debería.

Quizá un Secretario de Salud que informa sobre la situación del país no sea un conferencista, pero… no, un momento. Él sí es un conferencista y tampoco se prepara de forma adecuada.

Necesitamos médicos conferencistas, abogados conferencistas, escritores conferencistas, matemáticos conferencistas, físicos conferencistas, químicos conferencistas, biólogos conferencistas, cineastas conferencistas, periodistas conferencistas, astrónomos conferencistas, tecnólogos conferencistas, programadores conferencistas y muchos más especialistas que, si se prepararan, nos ayudarían a entender mejor los temas que dominan y que nos podrían parecer interesantes, pero si los explican de forma aburrida, abandonaremos la ponencia. Más conferencistas de calidad, es mi grito y mi llamado a la acción.

Si unos cuantos conferencistas lo tomaran más en serio y se prepararan como lo hacían los grandes y “lo dieran todo” para inspirar y mejorar las vidas de los que los escuchan, el mundo sería mejor.

Esto lo escribo viviendo en México donde no hay muchas categorías de conferencistas. Quizá el conferencista especialista, como podría ser un médico o un analista financiero, el  conferencista personalidad, tal vez algún deportista, político, o un escalador de alta montaña. Ah, sí, y los demás conferencistas, todos en el mismo caldo de Speakers. Desde los mejorcitos hasta los que dan pena. Todos con el título “Conferencista” en sus páginas web o perfiles de internet.

En Estados Unidos la clasificación es mucho mayor.

Aquí hay algunos ejemplos:

  • Conferencista atleta
  • Conferencista humorístico
  • Conferencista motivacional
  • Conferencista de negocios
  • Conferencista político
  • Conferencista especialista en temas de salud
  • Conferencista especialista en niños
  • Conferencista especialista en adolescentes
  • Conferencista especialista en medios
  • Conferencista especialista en liderazgo
  • Conferencista especialista en diversidad

Y muchos otros…

 

¿Serán conferencistas tan efectivos como Gandhi, Kennedy o Churchill?

Tú, ¿qué crees?

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